El "Huelva Recreation Club" ya existía en 1887 y 1888, antes de su legalización y oficialización: El legado de J. González Pérez en 1929.

martes, 1 de julio de 2014 0 comentarios
José González Pérez fue portero del Real Club Recreativo allá por los años de 1920; tuvo el honor de preceder al que luego sería sin duda el mejor portero que haya tenido el Club: Ramón Quilón. Pero González Pérez no solo defendió con orgullo la portería del Decano del Fútbol Español, sino que tanto amó a su club que decidió escribir, con ayuda de los pocos pioneros que aún existían con vida (como el célebre W.J. Alcock y B.T. Daniel) el primer libro sobre el football en Huelva y su provincia. Y lo diremos una y otra vez: secundamos y corroboramos TODO, absolutamente TODO lo que en dicho libro hay escrito, sin excepción alguna, pero iremos abarcando los capítulos de ese libro poco a poco, aunque ahora nos encargaremos únicamente del primer capítulo: el de la gestación del Club.

El citado libro, del que algunos de ustedes ya tendrán referencias, lleva por título "Historia del football en Huelva y su provincia" y fue editado en 1929 en Huelva. Reiteramos lo significativo del texto que en él se expone dado que para su confección, contó con la aportación de W.J. Alcock y B.T Daniels, jugadores de football de aquellos primeros teams allá por 1887-1892. Así pues se puede decir del libro que tiene carácter de prueba testimonial fidedigna.

Para entender mejor y sin saltos la secuencia del texto y el significado en su totalidad vamos a exponer en orden las diferentes páginas del texto:

Página 20 y 21 del libro de J. González Pérez.


Página 22 y 23 del libro de J. González Pérez


Página 24 y 25 del Libro de J. González Pérez

Página 26 y 27 del libro de J. González Pérez.

Como el lector puede apreciar sin ningún tipo de problema, el autor sigue una secuencia cronológica de los hechos. En la página 21 se habla sobre "la gestación del Club", claramente referida a los años previos a 1889, que es cuando se oficializa su existencia. Esto se deduce no solo por pura lógica conforme uno lee el relato en si mismo, sino porque en la página 23 se trata el asunto de "La Organización, una reunión histórica", en cuyo texto se describe aquellos días de Diciembre de 1889 en los que en el hotel Colón tuvo lugar la reunión definitiva para la constitución del Club Decano. Finalmente y referido a esta primerisima etapa del Decano, en la página 26 y 27 del mencionado libro se habla de "La infancia", en la que se relatan los partidos de 1890, 1891 y 1892 contra el extinguido poco después "Club de Football de Sevilla" de 1890. En otras palabras: el uno va delante del dos, el dos delante del tres y éste finalmente delante del cuatro; a buen entendedor pocas palabras basta.

Aclarada si es que realmente hubiera que aclarar algo al lector, la secuencia razonable y lógica que se sigue en el relato, podemos significar varios pasajes de este capítulo que son bastante importantes y que coinciden por ejemplo con los relatos y testimonios personales del propio Ildefonso Martínez Pérez, el primer lugador nacional reconocido del Huelva Recreation Club en 1888.

En la página 23 del libro, y correspondiente al apartado "La Gestación del Club" se habla abiertamente de la existencia del Club antes de su constitución legal en 1889, incluso dice "Algunos años antes". Se citan partidos de football y cricket contra los tripulantes de vapores surtos atracados en el puerto de Huelva y además se indica que el alma y sostén de aquel grupo de pioneros fue el Gran W.A. Mackay:



Por tanto cuando González Pérez dice en esa misma página que "todo ello sucedió cuando aún el Club no tenía existencia legal", es evidente y realmente sobra advertirlo (hasta un niño de 4 años sería capaz de entenderlo) que se refiere a la etapa anterior a 1889 y no a la etapa de la Reorganización de 1904, etapa de la que se habla en el apartado "El paréntesis y la Reorganización del Club" de la página 29 del mismo libro. La misma secuencia del relato (que hemos descrito y mostrado arriba en imágenes y en texto) lo pone de relieve.

Y es que cada vez es más evidente que si el Club se oficializó en Diciembre de 1889, su nacimiento debió producirse antes en el tiempo: alrededor de 1886 o 1887; De hecho el relato del libro que estamos analizando de José González Pérez para el que contó como ya he repetido con los pioneros que estuvieron presentes en el nacimiento del club, Alcock y Daniels, coincide con el testimonio de Ildefonso Martínez Pérez, jugador que es citado precisamente por González Pérez en la página 27, aunque con el nombre de pila de "Alfonso" ya que a partir de la estancia en Palacio a las ordenes de SM Alfonso XIII, y por voluntad de su propia Majestad Ildefonso pasó a llamarse "Alfonso", una anécdota curiosa sin duda. Pues bien, en dicho testimonio Ildefonso habla del club antes de 1888, de las partidas contra marineros de los vapores surtos llegados al puerto y de la figura presidencial de W.A. Mackay.


Es más que evidente. El Recreativo de Huelva ya existía antes de 1889, y desde luego con bastante actividad.

La arenga de Mr. Alcock: Un grito de guerra que nos llevó a la victoria.

jueves, 8 de mayo de 2014 2 comentarios
¿Se imaginan ustedes por un instante un "grito de guerra" que en boca de todos nuestros jugadores al unísono y justo antes de disputar un partido los empujara inexorablemente hacia la victoria?, ¿se imaginan un lema que hiciera despojarse de cualquier prejuicio de inferioridad a nuestros jugadores y a nosotros mismos y que nos llevara en volandas hacia el triunfo final?.¿Os imagináis que todos, absolutamente todos, fuéramos a una, con un solo corazón y con una sola mente?.....¿De verdad os lo imagináis?.

Pues precisamente eso fue lo que sucedió a finales de Marzo de 1910, cuando nuestro Club Recreativo de Huelva fue invitado a Sevilla para disputar la Copa del Excmo. Ayuntamiento de aquella capital, contra el "Sevilla Football Club". Esta es la historia de una arenga que cambió las mentes de aquellos jugadores onubenses y les llevó al triunfo; una arenga que hoy mismo, curiosamente, nos sería terriblemente útil.

Según nos cuenta el propio Mr. Alcock en el libro de José González Pérez "Historia del football en Huelva y su provincia" (1929), fue a principios de Marzo de aquel año de 1910, cuando el Recreativo de Huelva recibió una misiva del Ayuntamiento de Sevilla invitándole a disputar el día 31 de ese mismo mes una copa de plata contra el team del "Sevilla Foot-ball Club". Dicha misiva fue rápidamente remitida al Sr. Alcock, mano derecha del Dr. Mackay en aquellas lides footballisticas y que era el responsable de coordinar y organizar a los muchachos que debían defender la camiseta del Decano en tierras hispalenses. No en vano Mr. Alcock había sido uno de aquellos jugadores pioneros que habían defendido al Recreativo en las partidas de football de 1888, 1889, 1890, 91 y 92 contra los Clubes de Riotintio, Malaga, Gibraltar, Tharsis, y Sevilla más tarde. El football era sin duda el Sport preferido por Mr. Alcock.

Mr Alcock, 1929, un año antes de Morir
Años atrás el Dr. Mackay, verdadero precursor del football en Huelva y del "Recreation Club", aunque de eso hablaremos en otros posts, había logrado inculcar varios valores importantísimos  entre los socios del Club e indirectamente en todos aquellos onubenses que le tenían en muy alta estima, que eran muchos por no decir la mayoría de sus conciudadanos. Esos valores eran: Honorabilidad, respeto, humildad, entrega y compañerismo. Y efectivamente, esos eran los principios elementales con los que este club y sus gentes llevaban el nombre de Huelva allá por donde fueran, independientemente del rival y de las circunstancias. Era un tiempo en el que el deporte no estaba corrompido por el dinero y el "mercenariazgo" y en el que el amor a unos colores era motivo más que suficiente para dejarse la piel en el terreno de juego.

Y así fue como se llegó al día 30 de Marzo, con Mr Alcock haciendo los últimos preparativos personales para el viaje del día siguiente que les llevaría en tren a Sevilla (1). Sin embargo, y aunque Mr. Alcock estaba convencido de lo contrario, no todo estaba "preparado y dispuesto", ya que en ese preciso momento y sin esperarlo recibe una visita inesperada que le traslada la inquietante noticia de que "el equipo no podría emprender el viaje a Sevilla, que los jugadores estaban esperándole en la sede del Club".

Mr. Alcock coge su bastón y su sombrero y se dirige directamente al club con el gesto un poco torcido y contrariado...¿Qué había pasado si todo estaba acordado desde varias semanas antes?, se preguntaba insistentemente.

Cuando llegó al Club allí estaban todos; serios, cariacontecidos, sin saludos, sin preguntas...mirando al suelo, sabedores de estar manchando el escudo del Club que estaban representando, y de paso también manchando el nombre de la ciudad que los vio nacer.

Entonces Mr. Alcock apoya su bastón en la mesa de reuniones, deja el sombrero encima de la silla y desabrochando los dos botones de su chaqueta comienza a dar un pequeño paseo por la habitación donde todos aquellos muchachos miraban al suelo. Poco a poco aquellos jóvenes onubenses comienzan a levantar la mirada y entonces Mr. Alcock, haciendo un pequeño ademán para llamarles la atención comienza a hablar: Esta es la arenga que nos llevó a la victoria:

-"Señores, cuando ustedes se visten el jersey azul y blanco no son ustedes los que están debajo de la camiseta. así vestidos ni usted es Padilla, ni usted es Guzmán, ni usted es Tellechea y ni usted es Justo Borrero. Así vestidos, no sois más que el Club. Pues bien, deben ustedes saber que el Club ha comprometido su palabra para jugar mañana en Sevilla contra aquel team en un partido oficial organizado  por el Excmo. Ayuntamiento. No necesito disculpas ni excusas ni explicaciones, quién quiera vestir mañana los colores de nuestro Club y dejar así cumplida su palabra... ¡que dé un paso al frente!"

Uno a uno fueron saliendo jugadores.....hasta llegar a siete.

-¿Ninguno más?, pregunto Mr. Alcock.
-No señor, parece que no.- Respondió uno de los muchachos.
-Gracias Señores, -espetó Mr. Alcock con la cabeza erguida y mirando al frente con honor a aquellos 7 valientes que habían dado el paso al frente- ustedes siete saldrán mañana para Sevilla y en nombre del Club jugarán el partido ya concertado.
-¿Nosotros siete, Don Guillermo?, pregunto sorprendido uno de los siete valientes.
-¡Sólo los siete!, ¡y la copa la quiero en Huelva para el Club!, ¡Hay que ganar el partido!, replico Mr Alcock.



Una vez comprometidos a aquellos siete muchachos, Mr. Alcock ( O Don Guillermo como solían llamarle en sus círculos afines) se dirigió a tomar su taza de café a la entonces Cervecería de Viena cuando al fondo de la calle Concepción oyó la voz de uno de ellos que le gritaba:

-¡Don Guillermo, Don Guillermo, cuatro de nuestros amigos que se han enterado de lo ocurrido se ofrecen a marchar a Sevilla para completar el team!.
-Perfecto, dígales que quiero verles inmeditamente en la Cervecería, ¡que vengan!.

Poco después estaban los cuatro delante de Don Guillermo, allí, rectos, henchidos de orgullo por defender al Club Recreativo, dispuestos a todo.

-¿Qué puestos ocupan ustedes en vuestros respectivos teams?, les pregunto directamente Mr. Alcock.
-Ninguno, señor, nosotros no hemos jugado nunca a Football, pero sabedores que se trata de un compromiso de honor y solo porque Huelva presente once hombres, allí estaremos defendiendo este escudo.
-No importa, Señores....¡A jugar, la copa la quiero en Huelva¡, concluyó Mr. Alcock cerrrando el puño derecho y elevando a su vez levemente su bastón.

Y así fue como al día siguiente, muy temprano, aquellos 11 valientes onubenses partieron a Sevilla para disputar el partido contra el Sevilla FC.

31 de Marzo de 1910. La Provincia
Y así fue también como tras aquella arenga, hicieron caso a Mr. Alcock y se trajeron la Copa para Huelva, ganando al Sevilla FC por 0 a 2.

1 de Abril 1910. La Provincia

La victoria en Sevilla tuvo una enorme repercusión en Huelva y tuvieron el reconocimiento que se merecían entre las gentes de la ciudad. Pero lo más importante no fue la victoria, no fue la copa; lo más importante fue que once Onubenses, once muchachos valientes, defendieron con honor el jersey de su Club, representándolo con orgullo y dejando el pabellón de su tierra bien alto. Eso es lo realmente importante, la copa fue algo secundario.

Ojalá un día volvamos a sentir algo así.

Autor: Antonio Belmonte