Ramón Quilón: posiblemente el mejor "goalkeeper" de la historia del Decano

Publicado por Antonio Belmonte. Historiadores RCRH
viernes, 2 de mayo de 2014


A un paso de cumplir 125 años de historia muchos recuerdan nombres ilustres que defendieron como nadie este club llamado Real Club Recreativo de Huelva. Pocos, lamentablemente, buscan candidatos a títulos honoríficos de mejor delantero, defensa, centrocampista o portero sin reparar que, tantos años de historia, dan para mucho más que la última década. Y es que lo mejor no tiene necesariamente que permanecer en nuestra retina; también puede encontrarse en lo más hondo del baúl del recuerdo de nuestro Decano del Fútbol Español.


En ese baúl centenario, en lo más recóndito, escrito con letras doradas, aparece un nombre que quizás pase como el mejor portero que haya vestido la camiseta de nuestro Real Club Recreativo de Huelva: Ramón Quilón Campos.

Ramón Quilón comenzó en esto del fútbol dando patadas a pelotas de trapo en las calles de aquella coqueta Huelva de la primera década del siglo XX. De esas calles onubenses dio el salto al patio del extinto Colegio Arias Montano -situado en la Plaza del Punto- para posteriormente probar fortuna, ya con balón reglamentario, en los Padres Agustinos.

Quilón Volando sobre el cielo de Málaga.
En su camino se cruzó otro personaje destacado de la historia del Decano: el Padre Antonio Pérez Reina, que lo arrastró hasta aquel Recreativo Infantil, un equipo del que todos hablaban maravillas y que el propio Quilón narraba en la “Historia del R.C.R. de Huelva”, editada por el Huelva Información, como “el más bonito que ha habido en Huelva. Porque jugaba mejor que nadie, mejor que el primer equipo, mejor que el Titán… Venían incluso equipos de hombres de otras provincias y a todos les ganábamos, además por goleadas. El titular base estaba compuesto por: Quilón, Vázquez, García Pérez, Jaime, Santos Vizcaino, Mora, Carrasco, Arza, Quintero y Segura”.


Eran años en los que el profesionalismo sacaba la cabeza y al que el Recreativo quiso dar la espalda siendo fiel a su estilo: modesto y localista, formado por un equipo repleto de jugadores de la tierra que, con bastante dificultad pero gran dignidad, competían en el Campeonato Regional. 


Es en esos finales de los veinte cuando el joven Ramón Quilón irrumpe en la portería del Recreativo. Un 8 y 9 de diciembre de 1928 la directiva recreativista concertó dos amistosos con el Málaga CF.  En el segundo partido, la prensa local citaba cómo “con escasa concurrencia y un frío intensísimo se jugó este segundo match en el que se lució cuánto quiso el trío interior Fernandito, Morales y Resti, quienes habían conseguido los cuatro goles con que finalizó el envite; no desmereciendo de éstos el juvenil Quilón que tras magníficas paradas logró dejar su portería a cero.

Quilón en el Campo del Velódromo

A partir de ahí nadie dudó de la titularidad de Ramón Quilón. El joven portero onubense también tendría gran protagonismo en un derbi ante el eterno Titán, y en campo de éste, tan cercano al Velódromo que los jugadores del Recreativo se vestían en el mismo y marchaban andando hasta el de su máximo rival. Aquel derbi onubense acabó con victoria recreativista por 1-3 realizando el joven cancerbero tal actuación que salió del coliseo titánico a hombros de los aficionados recreativistas hasta el Velódromo. 


La fama de Quilón creció como la espuma lejos de las fronteras provinciales. Por sus servicios se interesaron equipos como el Betis Balompié que llegó a ofrecer la nada despreciable cifra por aquel entonces de 15.000 pesetas. Fue cuando comenzó a ganar algo de dinero con el balompié: unas 75 de las antiguas pesetas hasta llegar a las 300 que cobraba en 1939. Por entonces en España deslumbraban el sevillista Guillermo Eizaguirre y Ricardo Zamora por quien el Real Madrid pagó al Espanyol 20.000 pesetas por su traspaso; solo 5.000 más de lo que ofrecía el Betis por el onubense.


Quilón en Heliopolis, contra el Real Betis Balompié.
La época marcó el futuro futbolístico de Ramón Quilón. Ser de Huelva y jugar en el Recreativo era un obstáculo insalvable. En territorio andaluz su fama era incuestionable. Su estilo en el terreno de juego, su valentía en las salidas y su tremenda agilidad le convirtieron en toda una atracción para el aficionado. Espectaculares actuaciones en Málaga, Sevilla o Jerez aumentaron su popularidad.


Pesó demasiado su vocación por la docencia y el escaso interés por abandonar su tierra para no oír cantos de sirena y siguió en el Recreativo que pasó a denominarse Onuba. Con él consiguió tres campeonatos consecutivos (32/33, 33/35 y 34/35) de la Federación Oeste, además de vestir la elástica de la selección andaluza. Inolvidable aquella tripleta recreativista formada por el portero Quilón y los defensas Muñoz y Morán.


Luego llegó la Guerra Civil y, aunque no se dejó de jugar al fútbol en Huelva, todas las competiciones quedaron paralizadas hasta 1939 donde el Onuba se incluye en el Grupo V de una estructurada Segunda División junto a Cádiz, Recreativo de Granada, Malacitano, Córdoba, Xerez, Ceuta y Tánger.

La carrera futbolística de Quilón daba sus últimos coletazos. En 1941/42 cogió el cargo de entrenador-jugador tras la destitución de Quirico Arteaga. Solo estuvo esa temporada ya que en la siguiente renunció para dedicarse en cuerpo y alma a la enseñanza aunque sin dejar el fútbol, ya desde la perspectiva arbitral. 


Nunca olvidó en sus muchos años de docente su paso por el balompié y siempre que la ocasión lo requería aprovechaba para dar lecciones magistrales de fútbol que engalanaba con algún recorte de periódico de la época. 


Ramón Quilón murió el 7 de octubre de 1990 a los 78 años de edad.


Artículo elaborado por D. Jesús Manzano.

4 comentarios:

{ pajaro fuego } at: 8 de mayo de 2014, 16:53 dijo...

era mi tío hermano de mi abuelo

{ ramon qui losa } at: 10 de mayo de 2014, 8:44 dijo...

no se en que grado era primo tio u lo que sea mio, pero me alegro de haber leido este artuculo, enorabuena D. Jesus Manzano

{ Jorge Santos } at: 16 de mayo de 2015, 6:20 dijo...

Mi abuelo! Me ha emocionado, gracias por el artículo.
Jorge Santos Quilón

Anónimo at: 13 de noviembre de 2015, 7:23 dijo...

mi querido profesor en la academia de la calle murillo. De las personas mas buenas que he conocido

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